–Los raros que en el capitulo anterior estaban descansando y a espera de la recuperación de Amaranthy, luego que esta fuese alcanzada por el impacto de una bomba falabella–
En la sala de tratamientos intensivos, observo a Amaranthy postrada en una pecera gigante, como una tina, y muchos tubos conectados a ella para su transfusión de sangre por ratas donadoras que vivían gratis en el cuartel.
– El Doctor Frankenstein dice que Amaranthy se recuperará, pero posiblemente quede con secuelas por un tiempo –dice Golo, al ver nuestra cara de interés.
– ¿Alguien tiene pan?, como que la sala me dio hambre –intervengo presionado por la tensión del lugar.
Un panadero que para suerte mía pasaba por el lugar dice:
– ¡¡pan, vendo pan, rico pan, amasa’o, recién calentito!!
Golo y yo nos abalanzamos sobre el comprándole el canasto entero, y puesto que no teníamos nada para ponerle al pan, decidimos apurar la transfusión de sangre utilizando a los donadores como alimento.
– Han encontrado el cuartel de los rebeldes –dice Misato, quien llega a interrumpir nuestro tentempié.
– Nosotros somos los rebeldes puesto que nos negamos a entregar nuestra ciudad –dice Magus.
– Lo sé, pero siempre quise decir eso –comenta Misato riendo.
– No atacaremos por ahora, haremos que bajen la guardia primero. Para que piensen que su ubicación no fue descubierta –dice Magus, serio al ver que todos nos reíamos por el comentario de Misato.
– Debo vengarme de esos malnacidos fresas –comenta nuestra aguerrida Amaranthy incorporándose de un salto, siendo que nosotros la creíamos inconsciente mientras recibía su tratamiento.
– Cálmate Amaranthy, para eso tenemos la guerra. Lo que me preocupa ahora es el paradero de Django y Mc Afee, podríamos tardar meses en buscarlos –la desalienta Magus.
– No tenemos los suficientes recursos para organizar un equipo de búsqueda… –dice Misato.
– ¡Rayos! –intervenimos todos completamente desanimados, mientras guardamos los comunicadores y antorchas que había conseguido para la búsqueda.
– Por ahora debemos volver a Freakapolis, no debemos dejar que tomen esa ciudad, iré con Golo y otros pocos para evitar la movilización fresa por el sur –dice Misato que nos mira extrañada.
– Magus, Amaranthy y yo seguiremos protegiendo esta zona para que estos fresas no avancen a Rarotopía –digo, siguiendo con la moción de Misato.
Misato sin más que decir, y mientras Golo se despide de todos como un adiós de funeral, enciende su porro generando su porro-nube. Golo y ella suben y comienzan a volar.
En el cuartel fresa en tanto.
– ¡Tihany ven rápido!, tengo otra mala noticia – dice Nadia a su exasperada líder Tihany – Ahora nuestro satélite fashion indica que hay un grupo de esos bichos que están intentando avanzar para llegar a las antiguas tierras del sur, a Freakapolis.
– Enviaremos a los ¡Diseñadores! –Responde Tihany con una expresión malvada y con una bufanda larga-a la moda claro está-, en vez de su top cuello ortopédico.
– ¡Ejem! –tose johattan –Los Diseñadores, fueron enviados a la zona oeste para terminar con algún desaliñado que haya escapado al fresador en el antiguo cuartel raro.
– Pues, entonces, ¡¡enviaremos a las Top Models!! –continúa Tihany, ahora con su rostro desfigurado y con una sonrisa babosa.
– Las Top Models fueron aniquiladas la semana pasada –interfiere Nadia esta vez.
– ¿Y las Barbies? –ahora casi con tristeza y de forma plana.
– Murieron en el microondas de Magus – dice rápidamente Nadia.
– Pero si ya me deshice de Fugen y Cronos. El pequeño Magus no debería ser una gran molestia... Nadia, prepara a un escuadrón de Top Troopers, y diles que me esperen en la pasarela número 9. Yo misma me encargaré de Magus y sus tropas… Johattan, tú ve con Belinda a engrosar las líneas en la frontera de Freakapolis. Y… ¡Qué la RBD te acompañe! – termina Tihany y sale emocionada, mientras su cabello brilloso se menea al girar la cabeza para salir.
Django y Mc Afee quienes habían ido a buscar municiones al antiguo cuartel raro, lograron sobrevivir ante la bomba falabella. Eso gracias a las cortinas de cucarachas capaces de soportar la radiación. Sin embargo, habían sido capturados por los Diseñadores y eran sometidos a observaciones de todo tipo en uno de los laboratorios fresas.
– Puly, acércame el perfume de olor a primavera por favor… Sí, ese de ahí. El más caro–dice Javi señalando el estante de perfumes y maquillajes a una de las Diseñadoras –.Voy a enchularlos un poco para experimentar mejor con estos bichos raros.
En eso, Django despierta y nota su piel suave, su amado traje con reserva de saltamontes ya no las tiene y su olor ya no es el mismo...
Magus, Amaranthy, yo volvíamos a las trincheras junto a las tropas para observar cómo va la zona y si algún avance fresa era observable desde ahí. En el camino Magus pisa una mina, puesto que los fresas habían minado algunas zonas para evitar que los raros recuperen los metros perdidos durante la pasada batalla.
– Demonios, lo que me faltaba ¡Maldita mina!.
Mientras todos observamos como su pie cubierto de una nube rosada que se comienza a disipar revela un pie con uñas pintadas y limadas. Su zapato ahora era un“lindo” tacón que lo hacía caminar desproporcionadamente. Luego, de un momento a otro, el silencio por semejante semejanza que había inundado el lugar, es roto por Amaranthy
–Vamos tras esas rocas, los fresas debieron haber oído la explosión.
En el equipo de Misato y Golo en tanto, Golo volvía a tener hambre.
En la sala de tratamientos intensivos, observo a Amaranthy postrada en una pecera gigante, como una tina, y muchos tubos conectados a ella para su transfusión de sangre por ratas donadoras que vivían gratis en el cuartel.
– El Doctor Frankenstein dice que Amaranthy se recuperará, pero posiblemente quede con secuelas por un tiempo –dice Golo, al ver nuestra cara de interés.
– ¿Alguien tiene pan?, como que la sala me dio hambre –intervengo presionado por la tensión del lugar.
Un panadero que para suerte mía pasaba por el lugar dice:
– ¡¡pan, vendo pan, rico pan, amasa’o, recién calentito!!
Golo y yo nos abalanzamos sobre el comprándole el canasto entero, y puesto que no teníamos nada para ponerle al pan, decidimos apurar la transfusión de sangre utilizando a los donadores como alimento.
– Han encontrado el cuartel de los rebeldes –dice Misato, quien llega a interrumpir nuestro tentempié.
– Nosotros somos los rebeldes puesto que nos negamos a entregar nuestra ciudad –dice Magus.
– Lo sé, pero siempre quise decir eso –comenta Misato riendo.
– No atacaremos por ahora, haremos que bajen la guardia primero. Para que piensen que su ubicación no fue descubierta –dice Magus, serio al ver que todos nos reíamos por el comentario de Misato.
– Debo vengarme de esos malnacidos fresas –comenta nuestra aguerrida Amaranthy incorporándose de un salto, siendo que nosotros la creíamos inconsciente mientras recibía su tratamiento.
– Cálmate Amaranthy, para eso tenemos la guerra. Lo que me preocupa ahora es el paradero de Django y Mc Afee, podríamos tardar meses en buscarlos –la desalienta Magus.
– No tenemos los suficientes recursos para organizar un equipo de búsqueda… –dice Misato.
– ¡Rayos! –intervenimos todos completamente desanimados, mientras guardamos los comunicadores y antorchas que había conseguido para la búsqueda.
– Por ahora debemos volver a Freakapolis, no debemos dejar que tomen esa ciudad, iré con Golo y otros pocos para evitar la movilización fresa por el sur –dice Misato que nos mira extrañada.
– Magus, Amaranthy y yo seguiremos protegiendo esta zona para que estos fresas no avancen a Rarotopía –digo, siguiendo con la moción de Misato.
Misato sin más que decir, y mientras Golo se despide de todos como un adiós de funeral, enciende su porro generando su porro-nube. Golo y ella suben y comienzan a volar.
En el cuartel fresa en tanto.
– ¡Tihany ven rápido!, tengo otra mala noticia – dice Nadia a su exasperada líder Tihany – Ahora nuestro satélite fashion indica que hay un grupo de esos bichos que están intentando avanzar para llegar a las antiguas tierras del sur, a Freakapolis.
– Enviaremos a los ¡Diseñadores! –Responde Tihany con una expresión malvada y con una bufanda larga-a la moda claro está-, en vez de su top cuello ortopédico.
– ¡Ejem! –tose johattan –Los Diseñadores, fueron enviados a la zona oeste para terminar con algún desaliñado que haya escapado al fresador en el antiguo cuartel raro.
– Pues, entonces, ¡¡enviaremos a las Top Models!! –continúa Tihany, ahora con su rostro desfigurado y con una sonrisa babosa.
– Las Top Models fueron aniquiladas la semana pasada –interfiere Nadia esta vez.
– ¿Y las Barbies? –ahora casi con tristeza y de forma plana.
– Murieron en el microondas de Magus – dice rápidamente Nadia.
– Pero si ya me deshice de Fugen y Cronos. El pequeño Magus no debería ser una gran molestia... Nadia, prepara a un escuadrón de Top Troopers, y diles que me esperen en la pasarela número 9. Yo misma me encargaré de Magus y sus tropas… Johattan, tú ve con Belinda a engrosar las líneas en la frontera de Freakapolis. Y… ¡Qué la RBD te acompañe! – termina Tihany y sale emocionada, mientras su cabello brilloso se menea al girar la cabeza para salir.
Django y Mc Afee quienes habían ido a buscar municiones al antiguo cuartel raro, lograron sobrevivir ante la bomba falabella. Eso gracias a las cortinas de cucarachas capaces de soportar la radiación. Sin embargo, habían sido capturados por los Diseñadores y eran sometidos a observaciones de todo tipo en uno de los laboratorios fresas.
– Puly, acércame el perfume de olor a primavera por favor… Sí, ese de ahí. El más caro–dice Javi señalando el estante de perfumes y maquillajes a una de las Diseñadoras –.Voy a enchularlos un poco para experimentar mejor con estos bichos raros.
En eso, Django despierta y nota su piel suave, su amado traje con reserva de saltamontes ya no las tiene y su olor ya no es el mismo...
Magus, Amaranthy, yo volvíamos a las trincheras junto a las tropas para observar cómo va la zona y si algún avance fresa era observable desde ahí. En el camino Magus pisa una mina, puesto que los fresas habían minado algunas zonas para evitar que los raros recuperen los metros perdidos durante la pasada batalla.
– Demonios, lo que me faltaba ¡Maldita mina!.
Mientras todos observamos como su pie cubierto de una nube rosada que se comienza a disipar revela un pie con uñas pintadas y limadas. Su zapato ahora era un
–Vamos tras esas rocas, los fresas debieron haber oído la explosión.
En el equipo de Misato y Golo en tanto, Golo volvía a tener hambre.
Aparece milagrosamente el panadero, – ¡Guacamayas, vendo guacamayas!
– ¿No le queda pan?, pregunta Misato extrañada, en tanto Golo, sin pensar, ya había comprado dos y una se la servía tranquilamente a la naranja.
– ¡Guacamayas, lindas guacamayas! .No, no me queda pan, ¡sorda! Pero, si quieres, os puedo vender este hermoso explosivo que me cambio Bugs Bunny por un kilo de zanahorias. Golo emocionado interfiere tomando el explosivo y dice, –¡¡wiiiiiihhh!! Explosivos ¡Eh! Y éste de forma inusitada lo enciende.
– Creo, que es mejor que lo avientes o quemarás nuestro porro-nube y caeremos sobre la legión de fresas –aconseja Misato, calmada y silbando, moviendo la cabeza de lado a lado.
– ¡Pero tengo hambre! (se amurra). Deja que termine esta otra guacamaya, sólo es cosa que la desplume y…
Misato sin escucharlo le quita la guacamaya a Golo, le pone el explosivo y la avienta a la legión fresa. Segundos después se escucha una explosión y una nube gigante con forma de hongo llega hasta la porro-nube. Seguida de ésta se divisan numerosas explosiones pequeñas y la guacamaya, ahora rostizada, cae en manos de Golo.
– ¡Ups!, maldito conejo, me engañó. No era un explosivo ACME, eran fuegos artificiales– se lamenta el panadero, cabizbajo.
-----
¿Qué pasará con Django y Mc Afee en el laboratorio fresa?
¿Qué será de Magus el pata'e fiesta y los otros?
¿Qué habrá ocurrido con la legión de fresas y los fuegos pirotécnicos?
¿Cómo lo hace el panadero para ser tan oportuno?
– ¿No le queda pan?, pregunta Misato extrañada, en tanto Golo, sin pensar, ya había comprado dos y una se la servía tranquilamente a la naranja.
– ¡Guacamayas, lindas guacamayas! .No, no me queda pan, ¡sorda! Pero, si quieres, os puedo vender este hermoso explosivo que me cambio Bugs Bunny por un kilo de zanahorias. Golo emocionado interfiere tomando el explosivo y dice, –¡¡wiiiiiihhh!! Explosivos ¡Eh! Y éste de forma inusitada lo enciende.
– Creo, que es mejor que lo avientes o quemarás nuestro porro-nube y caeremos sobre la legión de fresas –aconseja Misato, calmada y silbando, moviendo la cabeza de lado a lado.
– ¡Pero tengo hambre! (se amurra). Deja que termine esta otra guacamaya, sólo es cosa que la desplume y…
Misato sin escucharlo le quita la guacamaya a Golo, le pone el explosivo y la avienta a la legión fresa. Segundos después se escucha una explosión y una nube gigante con forma de hongo llega hasta la porro-nube. Seguida de ésta se divisan numerosas explosiones pequeñas y la guacamaya, ahora rostizada, cae en manos de Golo.
– ¡Ups!, maldito conejo, me engañó. No era un explosivo ACME, eran fuegos artificiales– se lamenta el panadero, cabizbajo.
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¿Qué pasará con Django y Mc Afee en el laboratorio fresa?
¿Qué será de Magus el pata'e fiesta y los otros?
¿Qué habrá ocurrido con la legión de fresas y los fuegos pirotécnicos?
¿Cómo lo hace el panadero para ser tan oportuno?
