viernes, 18 de septiembre de 2009

IV

Django mientras despierta ve como Javi comienza a rociarle perfume de primavera y lo recuerda todo, desde que fue capturado por lo fresas, pero era demasiado horrible para contarlo, incluso para escribirlo, volteó a ver a Mc Afee y vio su cuerpo horriblemente mutilado con partes fresas. Justo cuando Django pensó que nada podía ser peor, se vio a sí mismo con sus uñas, antes llenas de sangre y otros materiales de dudosa procedencia, limpias e incluso estaban adquiriendo un tono rosado… Cosas horriblemente parecidas estaban sucediendo con todo su cuerpo. Era peor de lo que pensaba, pero nada podía salir peor, ¿no?... pues ¡no! En ese preciso momento aparece Tihany con un delantal blanco con… ¡bordes rosados tejidos a crochet!, ¡Si, eran a CROCHET!
– Parece que este tratamiento fresador está tardando demasiado tiempo –dice mientras ríe alocadamente. – Pero todavía parece como si hubieran estado en un frasco de pepinillos una semana entera.
– De hecho lo estuve, pero esperaba que nadie se enterara –revela Django haciéndose oír.
– No importa, ahora tengo que ir por otra batalla, pero te dejaré con algunos de mis mejores hombres, ó lo más parecido a ello que tengo. –se va con su risa característica que se deja oír en todo el laboratorio.
– ¿Qué les parece si me exponen al sol, para que se me quite el color a pepinillo? No es para ningún intento de escape ni nada así… –dice Django moviendo los ojos estúpidamente.
– Bueno, todo para que dejes de opacar la hermosura de esta habitación –responde Puly, diciéndole a los “mejores hombres” fresas para que lo lleven.
Django se sorprendió, al igual que yo, de que Puly haya asentido a su petición tan extraña, pero no le importo debido que al quedar expuesto al sol, sus células de Solar Knight (entiendo lo que creen, yo como narrador también me pregunto de donde salió esto) se liberaron purificando, o más bien envenenando todo su cuerpo de los rastros fresas que tenía.
Con el poder al máximo Django empezó a volverse de una tonalidad negruzca, sus facciones ya no se lograban divisar, luego sus músculos experimentaron un crecimiento exacerbado; era el modo Berserk, modo al cual llegan los raros cada cierto tiempo estando en momentos de tensión, y los despedazó a todos. Desafortunadamente destruyó todo el lugar sin percatarse de que Mc Afee aún permanecía dentro.
Como entro en modo Berserk por un momento de tensión, Django no pudo controlar al ciento por ciento su consciencia, solo sabía que debía alejarse por su peligrosidad en ese estado. Y fue al cañón de las golondrinas a comer pie de limón hasta poder controlarse y volver a la normalidad.

En tanto en las ruinas del condenado cuartel fresa. Mc Afee comienza a despertar por tal ruido y como buen raro suerte aún aguantaba vivo.
– ¿Por qué estoy amarrado?
– Veo que al fin despiertas maldito raro –dice Nadia que acababa de llegar al cuartel por la alarma de intrusos activada cuando Django despertó.
– ¿En dónde estoy?, ¿Por qué estoy amarrado?, ¿Por qué tengo tacones? –pregunta desesperado el pobre engendro enrarecido.
– Esta a la moda bicho, nos te preocupes. Te ves linda, hermosa, preciosa, si no fuera por tu pedigrí, los más seguro es que me gustaría tener un affaire contigo.
– ¡¡Noooooooooooooooooooooooooooooooooo!! –grita Mc Afee mientras Nadia y otros tantos fresas que aún quedaban se abalanzan sobre el cuerpo amarrado para jugar como gato con madejas de lana. Gritando uno que otro gilório – ¡A la rumita!

Amaranthy y yo seguíamos avanzando por los túneles que nos hacia el topo.
– Oye topo, ¿sabes bien a donde nos dirigimos? –pregunto interesado.
– Vamos con Spazmo y las mascotas imaginarias –contesta el topo.
– ¿Desde cuándo los topos hablan? –pregunta Amaranthy extrañada.
– Desde que Magus se volvió fresa. – responde con naturalidad el amigo topo.
– No podremos seguir combatiendo si todos se vuelven fresas. Topo; ¿Vamos a llegar luego a un lugar seguro? –dice ella.
– Vamos a un lugar mucho mejor, pequeña criatura… –comienza diciendo iluminándose el rostro con una linterna desde abajo.
– ¡Eeehhh!, ¡vamos a Disney, Por fin! Gracias topo, desde pequeño siempre quise ir a Disney –interrumpo emocionado.
–…vamos al cuartel fresa –termina el topo, sin siquiera pescarme.
– Pero no tenemos armas, ni nada –continua Amaranthy.
– No te preocupes, primero pasaremos a mi madriguera.

Y tras excavación y excavación llegaron a un hueco grande, así como una madriguera, pero grande. Ni madriguera parecía, era más bien un hueco grande repito.
– He aquí en mi madriguera, tenemos todo lo necesario para una guerra –dice el topo emocionado mientras voltea el cuadro de su familia, la que resultaba ser la palanca secreta para que se liberaran las armas.
– Veo que tienes una buena selección –balbucea Amaranthy mientras revisa los estantes metálicos que aparecieron de todas las paredes del hueco “madriguera” grande.
– Creo que no habrá más armas para ti –me dice el topo, todo porque estaba saltando excitado por las armas corto punzantes que tenía él. No importa, al cabo que ni quería.
– Pero necesitamos un plan para infiltrarnos en su base, Sr. Topo –preocupada informa Amaranthy.
– Relájate Amaranthy , tengo un mapa de la base fresa aquí… ¡no toques esa, es MIA! –me regaña el topo porque quería una de las armas que tira fueguito.
– Bien, vamos luego entonces pues. –De la nada el topo se voltea y comienza a reírse de una manera escalofriante hasta llegar a un tono agudo, como hiena en días de invierno. Pero yo amurrado me niego rotundamente a moverme, hasta que me entreguen un arma.
Amaranthy saca de las armas corto punzantes unas katares como las que deje en el cuartel y me las regala junto a una pistola.
– ¡wiiii! –Y le disparo al topo desgraciado por la emoción. –olvide ponerle el seguro, ¡rayos!
– ¿Por qué le diste un arma?, ¿no ves que puede matar a alguien? –botando humo por la boca.
– Esa es la gracia –contesta Amaranthy, y ambos observamos al topo por el comentario extraño que dijo, mientras muere por tal disparo expeliendo un olor a perfume sutil.
– Demonios, era un espía fresa y ni cuenta nos dimos. Pudimos haberlo dejado vivir más tiempo para darle más emoción a esto.
– Ni modo, sigamos avanzando Amaranthy, ahora tenemos armas. Lo que me preocupa ahora es que el topo sabía de nuestras mascotas...

En tanto en Freakapolis. Golo, Misato y el panadero entraban en la antigua y épica ciudad rara.
– Esto esta más vacio que un panteón exorcizado –alega Golo, triste porque quería diversión.
– Tranquilo Golo, quizás se fueron a merendar, ya viene siendo hora…– consuela Misato.
– Y ni invitan los egoístas, pero claro cuando quieren peleíta tenemos que estar ahí, ¿cierto?, hay que alegar al sindicato de guerrillas y pandillas. Pero ya entiendo porque tengo hambre –dice Golo mirando a nuestro querido y oportuno amigo panadero.
– Lo siento, pero hoy es 18 de septiembre y es feriado por fiestas patrias. Así que, ¿qué les parece si vamos a oír a RBD? –dice el condenado panadero pero antes de siquiera terminar de preguntar comienza a ser golpeado por ellos.
– ¡No vuelvas a pronunciar jamás ese condenado nombre! –le grita Misato mientras lo golpea con una silla de la WWE.
– ¡Sigamos Misato!, recuerda que si no sangra ni sirve –se emociona Golo y continúan jugando sanamente con nuestro querido amigo panadero. En ello aparece un grupo de fresas tomándose un bajativo por la merienda.
– Vaya, vaya, vaya. Miren quienes están aquí; dos raros y uno de los agentes de... –es interrumpida Magus, que ahora puede comunicarse, por Tihany que estaba a su lado y le susurra: – calla o revelaras todo el plan. –y continúa diciendo elevando la voz: – Pero eso no importa porque aquí termina su viaje pequeños desaliñados. –saca su pistola fresadora, apunta y…

– ¿Cansado de ensuciar vuestros tapetes sin saber cómo limpiar?, ¿Aburrido de las visitas estúpidas que sangran, creando una mancha que perdura años en vuestro querida alfombra egipcia?
No esperes más, llama ya al 1-800-POLVITO, y pide tus polvitos mágicos. Solo debes colocar cinco gramos de polvitos a tu Coca-Cola de tres litros, incluir tres mentitas para un aroma refrescante. Cerrar, batir y listo. ¡Ya tienes tus polvitos listos para dejar vuestras alfombras como nuevas!

…cuando estaba a punto de dispararles aparece Spazmo, una de las mascotas más fieles de los raros. Reclutado junto a Django quien le crió, y los rescata del ataque.
– Eso estuvo cerca. Por cierto, ¿quién es este? –pregunta Misato mirando a tal indescriptible espécimen grande, grande, que los cargaba en su lomo.
– Es Spazmo. Me alegra tanto verte, ¿supongo que traes comida contigo? –dice hambriento nuestro insaciable amigo.
– Vamos Magus, no los dejemos huir. Aparte, tenemos mejores cosas que hacer, ¡apresurémonos! –menciona Tihany observando como Spazmo se aleja de ellos.
– ¿Iremos de compras?
– No, ¡destruiremos a tus amigos!, digo ¡ex amigos!
– Yo quería pedicura –cabizbajo y triste dice Magus, mientras es tomado por Tihany quien corre como gacela acercándose a Spazmo. –¿Cómo lograste llegar tan rápido maldito animal del demonio endemoniado?
– Grrrrrr rr grrrrggrr grrr, ¡grgrrr! –contesta Spazmo, quien sigue avanzando sin detenerse.
– Ya veo, ¿con qué así lo hiciste? –dice Golo asombrado.
– ¡Labial, vendo lápiz labial! –logra decir el panadero que colgaba de la cola de Spazmo.
– ¡Eso es!, has tu trabajo –ríe Tihany, pero Spazmo muerde al panadero quien queda solo con los pies fuera de él.
– ¡Bien hecho Spazmo!, mantenlo así hasta que se le pase la estupidez –felicita Misato.
– ¡MuaHAHhahhauhA! No importa soeces raras imberbes, aquí viene llegando mi ejercito de “señoritas Universidad” –despiadadamente dice Tihany y aparecen varias chicas altas rubias, pelirojas y maquilladas hasta los dientes que corren con ella para la captura de Spazmo.

Sin embargo, desde la nada se oye una voz que dice: –Golooohh, Golooooohh, usa el poder de Monchichi. –era la voz de Cronos que retumbaba en todo el lugar.
Todos estaban asombrados y anonadados por tal cosa, menos Golo que se estaba cortando las uñas. –¡Goloooohh, llama a Monchichi! –reitera la voz desde ultratumbas de la nada. Golo ahora jugaba a las cartas con Magus en una mesa que para tales efectos estaba acondicionada. –¡¡Golo!!, contesta mier…–mientras una mano mágica aparece de la nada y le da un zape a Golo. –Ejem, llama a Monchichiiihhh.
– Demonios Cronos, ¿es necesario? Ya, está bien. – se baja de Spazmo, le pide a Tihany que se mueva un poco para posicionarse en ese punto especifico. Se pone serio con las manos en la tierra y el viento se hace oír mientras el se concentra. Un ruido increíble se oye ahora, ya no era Cronos, sino el estomago de Golo que aún no se llenaba.
Su cuerpo comienza a hacer movimientos extraños con un sonido de arcadas hasta que una rata aún viva salta desde su boca. Este la agarra, la eleva al cielo y la ofrece.
– Monchichi, espíritu mascotica de la rareza inhumana. Con esta rata epiléptica te invoco.
– ¡No puede ser! Es Pikachu, con razón ya no lo dan en el Cartoon Network –alega Tihany. Mientras una nube de humo verde grisáceo envuelve al hámster amarillo y al disiparse se observa Monchichi.
– jsaopufd eiyBSDFCH NSDHFB.
– Yo también tengo hambre Monchichi, pero Misato no nos deja comer. Nos discrimina, porque ella puede pelear sin comer, ¡mejor termínalos luego!.
– naslidcqbywuv ius cty xnxcEC –Y salta sobre Tihany lengüeteándola con su cola lengua especializada en canto lírico.
– ¡Aaaahhhh! ¡¡Sáquenmelo!!
– Aashhh, ¡qué asco! Espera un rato Tihany, debemos ponernos los guantes, ya tu sabes bien que la “asociación fresa de seguridad” prohíbe que nos arriesguemos a accidentes laborales por descuido propio. Y las chicas están tomando fotos lindiwis. –le dice una señorita Universidad a Tihany, quien en círculos corre y grita alocada como yegua en trilla.
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¿Habrá servido la publicidad de Polvito para tapetes?
¿Quién salvara a Tihany?
¿Por qué Mc Afee aún está atrapado mientras todos se entretienen?

jueves, 3 de septiembre de 2009

III

Mientras la explosión porro-activa tomaba lugar en Freakapolis, Magus y su grupo seguían escondidos detrás de las rocas en los alrededores de la antigua ciudad de Rarotopía, estaban exactamente en la zona donde tuvo lugar "el desastre de tintura", una antigua batalla donde los fresas invadieron la ciudad y la cubrieron de tintura de pelo, convirtiendo a sus habitantes en fresas rubios, fresas pelirrojos, fresas albinos, fresas fucsia, y otros tantos colores de los cuales “Paint” tampoco podría reproducir.
–…y por eso todos usamos cascos. – termina Magus, que contaba la historia del desastre de tintura.
– Creo que debemos montar un campamento por acá, ya está demasiado oscuro para seguir avanzando con todas esas minas y esos fresas por ahí – dice Amaranthy al darse cuenta que habían pasado tiempo detrás de las rocas y no habían señales de fresas.
En eso ve una moneda en el suelo, la recoge feliz y cuando reincorpora la posición vertical observa que la carpa esta levantada, Magus jugando solitario en una mesa y a mi calentando malvaviscos en la fogata. Me acerco dándole un malvavisco a ella.
– Yo puedo hacer guardia fuera de la carpa Amaranthy –digo excitado con las posibilidades de enfrentamientos que conllevaba ello, rompiendo la ramita del malvavisco con mi súper fuerza.
– Descuida, ya estoy mejor que cuando salimos del Cuartel.
– Iré a revisar los alrededores para asegurarme que este es un lugar seguro para quedarse –avisa Magus tomando su pistola de moco de King Kong y se aleja del campamento para examinar el perímetro y evitar una posible emboscada fresa.

No pasan ni diez minutos desde que se alejo, cuando súbitamente de entre las sombras salen diez fresas vistiendo lujosas chaquetas de mezclilla, brazaletes de oro y uñas limadas y pintadas. En sus finos y provocativos labios tenían labial efecto metalico-humedo con sabor. De sus orejas colgaban unos aros con forma de flores y sus faldas, más arriba de las rodillas, dejaban ver unas piernas bien formadas con medias de diseños de corazones y zapatos de taco alto bien definido. ¡¡¡Eran las Top Troopers!!!
– Magus, Magus, Magus, te vez más alto en las fotos que haces tragar a mis tropas –dice Tihany quien aparece de entre las Top Troopers.
– Cronos nunca me dijo que solías pasear de noche, y tan arreglada por cierto –continua Magus con una leve sonrisa.
– ¿Qué tal si paseamos de vuelta a tu cuartel y los fresamos a todos, juntos?, para que veas que no soy mala.
– Pues, sí terminare viéndome como tú, preferiría que me saquen los ojos con las uñas.
– Lamentablemente tú no elijes. ¡Llevame con tu otro grupo! –enfrenta Tihany apuntándole con un fresador.
– No lo hare, no te los entregare para que los conviertas en copias baratas de RBD.
– Como quieras Magus, será Lindo tenerte entre los nuestros.
– ¡¡¡Las Top Tropp…!!! –grita Magus en dirección al campamento, con la intención de alertar a sus compañeros.

Un certero disparo del fresador, evita que este logre siquiera acabar la frase y las demás Top Troopers le golpean en la espalda, de repente y luego de convulsiones varias con gruñidos en un acento extraño se eleva del suelo y una esfera rosada luminiscente lo comienza a rodear mientras aparecen girando a su alrededor, toda clase de artículos de belleza y moda. Magus gritaba de terror dentro de la esfera mientras su cuerpo era lenta y dolorosamente fresado, y cuando esto comenzó a afectarle su cerebro empezó a chillar como nenita, tanto que los lentes de una fresa se trisaron y todos los perros callejeros empezaron a aullar de dolor. Para cuando cayó al suelo, era todo un fresa, ya ni se acordaba que era Magus, y tampoco se preguntaba qué había ocurrido. Tomo el fresador que Tihany le ofrecía y se puso a dispararles a los raros que venían a ayudarlo.
– ¡Mira a quien le apuntas! –digo mientras esquivo rayos fresas que venían en todas direcciones.
– ¡Creo que ese rayo no debería tocarnos! –me grita Amaranthy mientras seguimos avanzando con dirección al grupo de fresas en busca de Magus. Pero al ver que el que disparaba se tropezaba mientras caminaba por sus tacos de 10 centímetros nos miramos y nos metimos a una trinchera mientras veíamos los rayos pasar.
– ¿El debe ser Mag…?
– Me temo que sí, pero ya sabes la cura –me interrumpe
– ¡No planeo morderlo!, ahora como fresa quizás que no haría el contacto de esa sangre con olor a jazmín.
– No queda otra opción, ¿o sí?
– ¡Salgan pequeños raros, no les haremos nada! –nos grita Tihany riendo mientras Magus o lo que queda de él dispara a diestra y siniestra. – ¡Fíjate donde apuntas con eso Magus, no vayas a manchar mi chaqueta!.

Magus corre como loca desquiciada tropezándose cada tantos pasos y se lanza sobre la trinchera con la intención de atacarnos.
– ¡Ese es mi fresa!, ahora puedes acabar con ellos –grita Tihany emocionada, como madre al ver a su hijo dar sus primeros pasos.

Pero en ese momento y antes de que Magus nos encuentre vemos un topo que nos invita a seguirlo bajo tierra logrando así, escapar.
– Luego volveremos por él –digo con el orgullo destrozado al igual que Amaranthy, por tener que huir de Magus.
– Luego lo rescataremos, no dejare que le hagan lo mismo que a mi – murmura Amaranthy.

Mientras tanto en la novela de las ocho.
– ¡Carlos Javier!, ¡estoy esperando un hijo tuyo! –dice Juana Joselyn sollozando en la piscina de los Valencia.
– ¡Ay, Juana Joselyn, no puede ser!, hace meses decidimos alejarnos porque nuestra familia se opone a nuestro amor –contesta él, quien la acurruca en sus brazos como antes nunca había hecho.
– ¡Lo sé, amore mio!, no dejan que estemos juntos porque piensan que no estás a la altura de nuestra familia. –llora como Magdalena picando cebolla.

En el exterior. Tihany triste reagrupa a su tropa para volver al cuartel fresa.
– Es el momento de dar marcha blanca a la “Operación Triunfo” –dice Tihany a Paris para que haga los preparativos.
– ¿No pudiste ponerle un mejor nombre? –reprocha en voz baja la misma.
– ¡A ver! ¿Quién es la líder aquí? –contesta alterada Tihany quien logró oírla.
– ¡No dije nada! –contesta cabizbaja Paris.

Desde la porro-nube de Misato el inmenso hongo ya se veía casi inocente, pero los fresas que sobrevivieron a ese día lo marcan en el calendario como "El día del Guacamayo" ya que la onda expansiva y pirotécnica formo lenguas de fuego con forma de guacamayos que azotaron durante semanas enteras la zona de Freakapolis, que estaba en poder de los fresas, reduciendo a los idiotas que salían a broncearse, y tener un color “a la moda”, a fósiles neandertales apenas reconocibles por el mejor forense en toda el planeta de los raros.

“También otro hito que marco ese día a favor de los raros, fué que afectados por la excesiva radiación ultra-porro que les llegó a algunos fresas por estar expuestos a la explosión, se convirtieron en mutantes, de forma humanoide, de textura espumosa-humeante y de un bonito color verde podrido. Aquellos desafortunados fresas se fueron al equipo de los raros, ya que con su aspecto era el único bando dentro de la guerra que los aceptaría. Ese día se formaría el "Escuadrón de los Porro-Rangers" y siempre acuden cada vez que Misato, a quien consideran su líder-porro, los llama...”

– ¡Esto se ve mal! –dice Misato que observa a miles de fresas armados hasta los cintillos y a ella con unos tacones rojos con lentejuelas lo que le imposibilitaría defenderse.
– Pues si te quitaras esas caos-gafas que te vendió el panadero, notarias que estamos inmersos en un abrumador silencio –dice calmadamente Golo mientras se saca con los dientes los restos de guacamayo que se ocultaron entre sus uñas. Misato se saca y quiebra las gafas enfadada por el estúpido himpas que genero en esta historia el hecho de que existieran tales porquerías.
Su porro-nube ya se había esfumado y ahora solo caminaban.
– Golo, con o sin gafas no encontramos nada.
– Eso es porque estamos regresando y alejándonos de la ciudad.
– ¡Deja de cuestionarme!
– Deberían comprar gorras, con eso todo se solucionara –dice el panadero que aún permanecía a metros de ellos para no molestar.
– Tengo hambre, ¿no tienes pan? –dice Golo tomando por sorpresa a los lectores, quienes jamás hubieran adivinado este hecho tan imprevisto.
– ¡Que tengo gorras, que no entiendes!
– ¡Llegamos a Freakapolis!, no te dije que estábamos bien –dice Misato aliviada, puesto que ni ella esperaba el que tuviera razón.

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¿Qué ocurrirá con “Legalmente” Magus?
¿Por qué el panadero vende gorras?
¿Qué pasará en la novela de las ocho?
¿Cómo un topo logra darse a entender para que lo sigan?