jueves, 3 de septiembre de 2009

III

Mientras la explosión porro-activa tomaba lugar en Freakapolis, Magus y su grupo seguían escondidos detrás de las rocas en los alrededores de la antigua ciudad de Rarotopía, estaban exactamente en la zona donde tuvo lugar "el desastre de tintura", una antigua batalla donde los fresas invadieron la ciudad y la cubrieron de tintura de pelo, convirtiendo a sus habitantes en fresas rubios, fresas pelirrojos, fresas albinos, fresas fucsia, y otros tantos colores de los cuales “Paint” tampoco podría reproducir.
–…y por eso todos usamos cascos. – termina Magus, que contaba la historia del desastre de tintura.
– Creo que debemos montar un campamento por acá, ya está demasiado oscuro para seguir avanzando con todas esas minas y esos fresas por ahí – dice Amaranthy al darse cuenta que habían pasado tiempo detrás de las rocas y no habían señales de fresas.
En eso ve una moneda en el suelo, la recoge feliz y cuando reincorpora la posición vertical observa que la carpa esta levantada, Magus jugando solitario en una mesa y a mi calentando malvaviscos en la fogata. Me acerco dándole un malvavisco a ella.
– Yo puedo hacer guardia fuera de la carpa Amaranthy –digo excitado con las posibilidades de enfrentamientos que conllevaba ello, rompiendo la ramita del malvavisco con mi súper fuerza.
– Descuida, ya estoy mejor que cuando salimos del Cuartel.
– Iré a revisar los alrededores para asegurarme que este es un lugar seguro para quedarse –avisa Magus tomando su pistola de moco de King Kong y se aleja del campamento para examinar el perímetro y evitar una posible emboscada fresa.

No pasan ni diez minutos desde que se alejo, cuando súbitamente de entre las sombras salen diez fresas vistiendo lujosas chaquetas de mezclilla, brazaletes de oro y uñas limadas y pintadas. En sus finos y provocativos labios tenían labial efecto metalico-humedo con sabor. De sus orejas colgaban unos aros con forma de flores y sus faldas, más arriba de las rodillas, dejaban ver unas piernas bien formadas con medias de diseños de corazones y zapatos de taco alto bien definido. ¡¡¡Eran las Top Troopers!!!
– Magus, Magus, Magus, te vez más alto en las fotos que haces tragar a mis tropas –dice Tihany quien aparece de entre las Top Troopers.
– Cronos nunca me dijo que solías pasear de noche, y tan arreglada por cierto –continua Magus con una leve sonrisa.
– ¿Qué tal si paseamos de vuelta a tu cuartel y los fresamos a todos, juntos?, para que veas que no soy mala.
– Pues, sí terminare viéndome como tú, preferiría que me saquen los ojos con las uñas.
– Lamentablemente tú no elijes. ¡Llevame con tu otro grupo! –enfrenta Tihany apuntándole con un fresador.
– No lo hare, no te los entregare para que los conviertas en copias baratas de RBD.
– Como quieras Magus, será Lindo tenerte entre los nuestros.
– ¡¡¡Las Top Tropp…!!! –grita Magus en dirección al campamento, con la intención de alertar a sus compañeros.

Un certero disparo del fresador, evita que este logre siquiera acabar la frase y las demás Top Troopers le golpean en la espalda, de repente y luego de convulsiones varias con gruñidos en un acento extraño se eleva del suelo y una esfera rosada luminiscente lo comienza a rodear mientras aparecen girando a su alrededor, toda clase de artículos de belleza y moda. Magus gritaba de terror dentro de la esfera mientras su cuerpo era lenta y dolorosamente fresado, y cuando esto comenzó a afectarle su cerebro empezó a chillar como nenita, tanto que los lentes de una fresa se trisaron y todos los perros callejeros empezaron a aullar de dolor. Para cuando cayó al suelo, era todo un fresa, ya ni se acordaba que era Magus, y tampoco se preguntaba qué había ocurrido. Tomo el fresador que Tihany le ofrecía y se puso a dispararles a los raros que venían a ayudarlo.
– ¡Mira a quien le apuntas! –digo mientras esquivo rayos fresas que venían en todas direcciones.
– ¡Creo que ese rayo no debería tocarnos! –me grita Amaranthy mientras seguimos avanzando con dirección al grupo de fresas en busca de Magus. Pero al ver que el que disparaba se tropezaba mientras caminaba por sus tacos de 10 centímetros nos miramos y nos metimos a una trinchera mientras veíamos los rayos pasar.
– ¿El debe ser Mag…?
– Me temo que sí, pero ya sabes la cura –me interrumpe
– ¡No planeo morderlo!, ahora como fresa quizás que no haría el contacto de esa sangre con olor a jazmín.
– No queda otra opción, ¿o sí?
– ¡Salgan pequeños raros, no les haremos nada! –nos grita Tihany riendo mientras Magus o lo que queda de él dispara a diestra y siniestra. – ¡Fíjate donde apuntas con eso Magus, no vayas a manchar mi chaqueta!.

Magus corre como loca desquiciada tropezándose cada tantos pasos y se lanza sobre la trinchera con la intención de atacarnos.
– ¡Ese es mi fresa!, ahora puedes acabar con ellos –grita Tihany emocionada, como madre al ver a su hijo dar sus primeros pasos.

Pero en ese momento y antes de que Magus nos encuentre vemos un topo que nos invita a seguirlo bajo tierra logrando así, escapar.
– Luego volveremos por él –digo con el orgullo destrozado al igual que Amaranthy, por tener que huir de Magus.
– Luego lo rescataremos, no dejare que le hagan lo mismo que a mi – murmura Amaranthy.

Mientras tanto en la novela de las ocho.
– ¡Carlos Javier!, ¡estoy esperando un hijo tuyo! –dice Juana Joselyn sollozando en la piscina de los Valencia.
– ¡Ay, Juana Joselyn, no puede ser!, hace meses decidimos alejarnos porque nuestra familia se opone a nuestro amor –contesta él, quien la acurruca en sus brazos como antes nunca había hecho.
– ¡Lo sé, amore mio!, no dejan que estemos juntos porque piensan que no estás a la altura de nuestra familia. –llora como Magdalena picando cebolla.

En el exterior. Tihany triste reagrupa a su tropa para volver al cuartel fresa.
– Es el momento de dar marcha blanca a la “Operación Triunfo” –dice Tihany a Paris para que haga los preparativos.
– ¿No pudiste ponerle un mejor nombre? –reprocha en voz baja la misma.
– ¡A ver! ¿Quién es la líder aquí? –contesta alterada Tihany quien logró oírla.
– ¡No dije nada! –contesta cabizbaja Paris.

Desde la porro-nube de Misato el inmenso hongo ya se veía casi inocente, pero los fresas que sobrevivieron a ese día lo marcan en el calendario como "El día del Guacamayo" ya que la onda expansiva y pirotécnica formo lenguas de fuego con forma de guacamayos que azotaron durante semanas enteras la zona de Freakapolis, que estaba en poder de los fresas, reduciendo a los idiotas que salían a broncearse, y tener un color “a la moda”, a fósiles neandertales apenas reconocibles por el mejor forense en toda el planeta de los raros.

“También otro hito que marco ese día a favor de los raros, fué que afectados por la excesiva radiación ultra-porro que les llegó a algunos fresas por estar expuestos a la explosión, se convirtieron en mutantes, de forma humanoide, de textura espumosa-humeante y de un bonito color verde podrido. Aquellos desafortunados fresas se fueron al equipo de los raros, ya que con su aspecto era el único bando dentro de la guerra que los aceptaría. Ese día se formaría el "Escuadrón de los Porro-Rangers" y siempre acuden cada vez que Misato, a quien consideran su líder-porro, los llama...”

– ¡Esto se ve mal! –dice Misato que observa a miles de fresas armados hasta los cintillos y a ella con unos tacones rojos con lentejuelas lo que le imposibilitaría defenderse.
– Pues si te quitaras esas caos-gafas que te vendió el panadero, notarias que estamos inmersos en un abrumador silencio –dice calmadamente Golo mientras se saca con los dientes los restos de guacamayo que se ocultaron entre sus uñas. Misato se saca y quiebra las gafas enfadada por el estúpido himpas que genero en esta historia el hecho de que existieran tales porquerías.
Su porro-nube ya se había esfumado y ahora solo caminaban.
– Golo, con o sin gafas no encontramos nada.
– Eso es porque estamos regresando y alejándonos de la ciudad.
– ¡Deja de cuestionarme!
– Deberían comprar gorras, con eso todo se solucionara –dice el panadero que aún permanecía a metros de ellos para no molestar.
– Tengo hambre, ¿no tienes pan? –dice Golo tomando por sorpresa a los lectores, quienes jamás hubieran adivinado este hecho tan imprevisto.
– ¡Que tengo gorras, que no entiendes!
– ¡Llegamos a Freakapolis!, no te dije que estábamos bien –dice Misato aliviada, puesto que ni ella esperaba el que tuviera razón.

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¿Qué ocurrirá con “Legalmente” Magus?
¿Por qué el panadero vende gorras?
¿Qué pasará en la novela de las ocho?
¿Cómo un topo logra darse a entender para que lo sigan?

1 comentario:

  1. Hecho curioso :
    Amaranthy..."En eso ve una moneda en el suelo, la recoge feliz "...
    Pregunta:
    ¿Y ese panadero enojon que ya no vende panes?
    Climax: la trasformacion de Magus...huy que doloroso
    Plop: la telenovela (jajaja)

    y no hay fresas-piercing?

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